RELATOS PARA TRABAJAR ESPACIO GEOGRÁFICO




Labores  agrícolas que se realizan a lo largo del año en una finca viñatera.

Un año en la vida de Matías

Mi nombre es Matías y ayudo a mi familia en una finca de viñas en Luján de Cuyo, Mendoza. La finca pertenece a una familia argentina, pero las uvas se venden a una bodega francesa que se instaló hace unos años aquí cerca.
Se cultivan uvas para hacer vinos finos, blancos y tintos. Entre mayo y julio, luego de la cosecha, se podan todas las viñas; quedan apenas los troncos casi pelados con algunas ramas, nomás.
A esas ramas se las ata a las guías de alambre, para que cuando broten crezcan prolijitas y luego sea más fácil
recoger los racimos. Esto lleva mucho trabajo. En septiembre las viñas empiezan a brotar y hay que asegurarse de que los brotes se sujeten a las guías. Además, en esos meses de primavera es muy importante regar bien
(sin desperdiciar el agua, porque aquí no sobra) y fumigar para controlar que las plantas no tengan ninguna plaga. En el verano, las viñas se llenan de racimos y a fines de febrero empieza la actividad más fuerte en la finca:
la cosecha o vendimia, que dura hasta abril. Hay tanto trabajo que viene gente de otros lugares de la provincia o de otras provincias para ayudar durante los dos meses que dura la cosecha. Todos los cosecheros se juntan muy temprano a la mañana y el capataz y el ingeniero agrónomo les indican dónde tienen que recoger la uva. Los racimos son muy delicados y por eso los cortan manualmente y cada uno los va juntando en un canasto de plástico. Los chicos juntamos las uvas que se les caen a los papás. Cuando termina la vendimia, generalmente festejamos haciendo un gran asado.
Relatos de alumnos de la Escuela Albergue 8-361,
San José, Mendoza (adaptación).

Andrea, la capataza de la finca

De cuerpo pequeño, manos escamadas por la sequedad, gestos duros y un tono de voz que denota mucho carácter. Así es Andrea Serna, una mujer mendocina de 30 años que fue capaz de manejar a 70 cosechadores en la larga vendimia del año 2004. La joven empezó a trabajar en la viña a los nueve años, al comienzo atando. Y hoy es capataza en las fincas de una conocida bodega.
Hace 2 años, Andrea empezó a hacerse cargo de los sueldos y la parte administrativa. Hoy maneja el tractor, el personal responde a sus órdenes y las de su padre, paga los sueldos, organiza las funciones de los cosechadores
entre las hileras de vides, maneja los envíos de uva a la bodega y en invierno ata a la par del resto de las mujeres.
Y aunque su carrera va en ascenso, Andrea cuenta que no todo es fácil.
“Acá hay que soportar de todo. La lluvia, el sol fuerte, el viento Zonda, el trabajo pesado. A veces les pido ayuda a los hombres porque no me alcanza la fuerza. Lo bueno es que estás en contacto con la naturaleza”, asegura. Su jornada comienza a las 6 de la mañana, cuando la pasan a buscar para ir a la finca, y termina cerca de las 7 de la tarde.
Algunos días tiene que viajar hasta Vistalba, donde hay una plantación de 17 hectáreas de vid. Otros, los más agotadores, enfrenta nada menos que 108 hectáreas en Agrelo, también en Luján de Cuyo. Pero Andrea no se
queja; todo lo contrario: “Ahora hago cursos de administración y de vitivinicultura, me capacito en la universidad para poder trabajar mejor en la empresa”.

Diario Los Andes, Mendoza, 30/09/04 (adaptación)

José Luis, el enólogo de la bodega

Soy ingeniero agrónomo y enólogo. Trabajo en una bodega de origen francés instalada en Mendoza desde hace cinco años. Mi principal ocupación es supervisar la fabricación de vinos finos, por ejemplo definiendo cuánto tiempo
tendremos las uvas en fermentación, en qué momento las pasaremos a los toneles de roble y cuándo embotellaremos el vino. Esta tarea es de mucha responsabilidad, porque los vinos se venden en las principales ciudades de la Argentina y también se exportan a Francia, España y Estados Unidos.
Cuando llega la época de la vendimia, voy todos los días a las fincas a probar  la calidad de las uvas y, cuando están bien maduras, ordeno la cosecha. Las uvas son delicadas; como queremos aprovechar todos sus jugos, la bodega se construyó cerca de las fincas para no tener que transportar demasiado la fruta, que se daña en el traslado. Una vez en la bodega, me ocupo de controlar los procesos de elaboración de los distintos vinos que producimos.
Durante todo el año estoy en contacto con los dueños de la bodega, que viven en Francia y nos visitan de vez en cuando para darnos instrucciones y supervisar cómo marcha el trabajo. También tengo reuniones con el
encargado de ventas, que vive en la ciudad de Mendoza y desde allí define qué vinos se venderán en la Argentina y cuáles se exportarán.
En cambio, los diseñadores que deciden cómo va a ser la presentación de los vinos trabajan en Buenos Aires: desde allí diseñan las etiquetas, el tipo de botella que vamos a usar y las cajas en las que se venderá el producto.


Un pequeño productor en San Martín

Tengo una pequeña finca en San Martín, Mendoza. Cultivamos uvas para hacer pasas y vino común, que vendemos en la región. Aquí el clima es muy seco y la vid solo crece si la regamos. Este año hubo mucha sequía y las acequias no llevaban toda el agua que hubiéramos necesitado.
Además, cuando faltaba poco para la cosecha, hubo fuertes tormentas de verano, con granizo, que nos dañaron muchos racimos. Lamentablemente, la cosecha no va a ser tan buena este año. Tuve que pedir un préstamo en el banco para tratar hacer algunas mejoras en la finca, pero todavía no me lo han dado.

Una gran bodega internacional en Luján de Cuyo

Dirijo una gran finca en Luján de Cuyo, Mendoza. La finca pertenece a una bodega internacional que ha invertido mucho dinero aquí para la elaboración de vinos finos. Hemos puesto un sistema de riego por goteo: son mangueras con pequeños agujeritos que recorren las hileras de viñedos, nos permiten regar lo necesario sin desperdiciar el agua.
También hemos puesto una protección antigranizo: son unas telas que cubren los viñedos ydejan pasar la luz, pero retienen el granizo que puede destruir los racimosen el verano, justo antes de la cosecha. Gracias a eso, salvamos la cosecha de este año y vamos a poder exportar nuestro vino sin problemas.



Comentarios